Lo estás haciendo mal: 9 errores comunes al usar el refrigerador

Además de ser el lugar ideal para pegar notas, fotos, postales o tu colección de magnetos, tu refrigerador (o nevera) también te presta un servicio especialmente útil para el día a día. Por ejemplo, ¿cuántas veces a la semana tendríamos que ir a supermercado en verano si no contáramos con este maravilloso invento para mantener la comida fría? Ni siquiera se nos pasa por la cabeza preguntarnóslo...

Sin embargo, muchas cosas que no deben guardarse en el refrigerador terminan justamente en este lugar. También almacenamos alimentos de una forma que terminan por llenarse de moho o adquieren un color poco apetecible. A continuación, verás una lista con los típicos errores que la mayoría de las personas comete con sus neveras. Ya verás que hay mucho que aprender:

flickr/danna § curious tangles, flickr/Alpha

1. Tomates en el compartimento de las verduras

Suena lógico, pero no es lo correcto. Para que todo permanezca en buen estado el mayor tiempo posible, solemos almacenar, en primer lugar, las frutas y verduras frescas en el refrigerador. Pero no a todas ellas les hace bien el frío. Especialmente la fruta tropical, como piñas, plátanos, naranjas y limones se estropean con las bajas temperaturas. Esto da lugar a manchas oscuras, moho y sabor a humedad.  

Además, las verduras con una gran cantidad de agua —incluyendo pepinos, tomates y pimientos— no tienen por qué estar en el refrigerador, ya que esto les provoca manchas y reduce su aroma natural. Lo mejor es que almacenes este tipo de verduras en la despensa o en el trastero. Para que no se magullen fuera, puedes envolverlas con un paño húmedo. 

Veggie drawer is getting there...

2. Carne en el compartimiento superior

En el refrigerador aplican las mismas leyes de la naturaleza: el aire tibio sube mientras que el frío baja. Como resultado, la nevera cuenta con diferentes temperaturas según la zona, de manera que la parte superior es la menos fría. La diferencia puede alcanzar hasta 7 ºC, dependiendo del refrigerador. Por lo tanto, hay que ordenar la comida de la siguiente forma: conservas, restos de comida, carne ahumada y alimentos que no se descompongan fácilmente deben ir en el compartimento más alto. En medio, puedes guardar lácteos, como yogur, crema o queso. La comida que se echa a perder en poco tiempo, sobre todo carne y pescado, tiene que permanecer en el compartimento inferior. Y más abajo aun, se encuentra el compartimento de las verduras, el cual tiene un clima ideal para lechugas, zanahorias y champiñones. Alimentos de larga duración, como bebidas o mantequilla, pueden colocarse en los compartimentos de la puerta. 

How many kinds of meat can I fit into my fridge? Well, two hams, a roast chicken, a leg of lamb, paté and beef fajitas seem like a good start. Now to start cooking so that we'll have space for all the other vegetables and desserts... #fridgefull #menuplan

Si tienes un refrigerador que regula la circulación de aire frío de forma automática, no hay por qué preocuparse: el electrodoméstico se encargará de mantener una temperatura regular en todas las zonas. 

3. Una visita a la peluquería

"¡Tienes que asegurarte de que todo permanezca frío hasta que regresas a casa!". Aunque hemos escuchado esta advertencia muchas veces, no hay forma de llevarnos el refrigerador con nosotros cuando hacemos la compra. Por supuesto, esto no es posible, pero es verdad que tan pronto como la temperatura se eleva, las bacterias empiezan a multiplicarse y el número no se reduce al enfriar los alimentos de nuevo. Esto significa que las visitas a la peluquería o a la zapatería tienen que hacerse antes de ir a la compra, para que la carne, el queso y la crema se vayan directamente del súper a la casa. 

4. ¡Demasiado lleno! ¡Demasiado vacío!

Este es un problema que todos conocen, no solo las familias numerosas: después de la compra semanal, es difícil acomodar toooodo en el refigerador. Al final, no queda ni un solo hueco. Pero, si el refrigerador está demasiado lleno, el aire no puede circular más. Esto significa que algunos productos no obtienen demasiado frío y, en cambio, otros casi se congelan. Y para colmo, ¡esto incrementa considerablemente tu consumo de energía!  

Fridge

Pero el refrigerador tampoco tiene que estar casi vacío. Cada vez que abres la puerta, el aire frío escapa y el aire tibio del exterior entra. Lo más recomendable es mantener solo dos tercios del refrigerador lleno. Un tip: si tu nevera casi siempre está vacía, entonces puedes llenar los espacios con espuma de poliestireno; de esta forma, escapará mucho menos aire frío. Además, este material no requiere mucha energía para enfriarse. 

5. Lechugas frescas y tersas

Las lechugas tienen que estar lo más frescas posible. No obstante, si quieres conservarlas en el refrigerador algunos días, entonces tienes que sacarlas de su empaque de plástico, ya que el agua se condensa dentro de la bolsa provocando la aparición de moho. Para que no pierdan el jugo con el aire seco y frío de la nevera, hazle unos agujeritos a la bolsa. Sin embargo, la ensalada estará aun más fresca si la pones sobre un paño humedecido con vinagre o jugo de limón. 

6. Pan en la nevera

El pan y otros productos horneados pierden parte de sus propiedades en el refrigerador. De hecho, solo deben refrigerarse donde predomina un clima tropical y el aire es tan húmedo que uno puede percibir las gotas de agua sobre el alimento. En cambio, el aire frío del refrigerador solo provoca que el pan se descomponga más rápido. 

two conclusions can be drawn from this photo

7. La carne roja está fresca

La carne con un color rojizo suele ser una buena señal para los consumidores, ya que indica que el producto viene fresco de la carnicería. Pero la carne fresca no es necesariamente roja. Una res en buen estado, por ejemplo, puede tener un color rojo oscuro o marrón. La carne del supermercado conserva su color rojo porque está empacada en un ambiente protegido. Los gases son extraídos para inhibir la proliferación de gérmenes. Pero esto también la hace parecer más fresca y roja por más tiempo, incluso cuando ya se ha echado a perder o puesto rancia. 

8. La nevera está limpia

Incluso si la superficie de las bandejas se ve limpia, tu nevera es un refugio para el moho, las bacterias y los gérmenes. La mayoría de las personas no limpia regularmente este electrodoméstico esencial de la cocina. "Regularmente" significa varias veces al año. Se recomienda apagar por completo el refrigerador, guardar mientras tanto todos los productos en una hielera y limpiar las superficies con un producto a base de vinagre. Esta sustancia eliminará todos los gérmenes y dejará tu nevera limpísima.

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9. Los huevos en la puerta del refrigerador

Casi siempre compramos los huevos ya lavados; sin embargo, deberíamos hacer lo contrario, para que conserven su barrera natural por más tiempo. De cualquier forma, hay que conservarlos en el refrigerador. Si bien ahí dentro las cáscaras pierden su capacidad protectora debido a la condensación, y los huevos se vuelven más vulnerables a los gérmenes, la mayoría de los refrigeradores modernos tienen un compartimento para huevos, pero estos espacios no son los indicados para tal cosa, ya que las fluctuaciones de temperatura son mayores cerca de la puerta, ¡por lo que se pueden incubar bacterias peligrosas! Lo mejor es poner los huevos dentro de su cartón en la bandeja más baja de la nevera. 

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¿Ya conocías estos tips? Si es así, puedes colgarte la medalla al amo de casa perfecto. Si no, ¡ahora sabes cómo sacarles el máximo provecho a tus alimentos!

Créditos:

tiphero,

kuechen-quelle

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